Todos somos una startup

Todos somos una startup

Ante nosotros, un folio en blanco. Hay que escribir algo. Una palabra. O dibujar un círculo. O dos. Pintar con un rotulador rojo. No hay prisa. Así es la nueva normalidad. Una burbuja en el tiempo para hacer borrón y cuenta nueva, como suele decirse.

El confinamiento nos ha puesto a prueba. Para replantearnos muchas cosas. Tanto personales como profesionales. Sin querer, todos nosotros nos hemos convertido en startups. Es decir, vivimos un renacimiento de muchas empresas que tienen que replantearse su modelo de negocio. Muchas de ellas necesitan de la tecnología para seguir su actividad. Su trato con el cliente. La organización del personal que podrá teletrabajar. O no. La disposición de todos los elementos de seguridad cuando se abra el comercio. Desinfección. Protección. Turnos y distancia social.

De igual manera, nada será igual en los despachos. Almacenes y fábricas. Cuando se retomen reuniones e incluso los viajes. Hay que empezar a pensar todo lo que puede cambiar nuestra empresa con la nueva realidad, a la que saldremos cuando superemos la pandemia o, al menos, cuando esté más controlada.

Es un reinicio social pero con una evolución necesaria que nos coloca a todos al mismo nivel. Esto es: todos estamos parados desde el 14 de marzo. Al menos todos los que no éramos servicios considerados esenciales. Con tiempo suficiente para analizar la trayectoria de la empresa, comprobar sus puntos fuertes, sus aspectos débiles y mejorables. Tenemos la experiencia y el conocimiento. Y ante el folio en blanco hemos realizado listados. Cuentas. Nombres y apellidos. Nuevos departamentos. Nuevos cargos. Nuevas ideas. Nuevos clientes. Son todas esas ideas que el 90% de la pymes de servicios no esenciales nos planteamos durante el estado de alarma. Para volver a arrancar los negocios desde un prisma diferente, garantizando la salud de nuestros trabajadores, de nuestros clientes y ofertando nuevas ideas surgidas durante el confinamiento. En ese folio en blanco que ya ha dejado de serlo. Ahora está lleno de garabatos. De flechas y circunferencias, cuadros y fechas.

Nada es fácil para volver a lanzarse al mercado tras un período de absoluto parón. Hay que plantearse el negocio como una startup: costes bajos, ingresos bajos pero escalables, sin apenas inversiones. Emprender de nuevo siendo atrevidos, aceptando que habrá errores. Y aprendiendo, siempre. En un mercado ágil, flexible, imprevisible. Es la hora de nuestra transformación: tenemos que convertirnos en mariposa mucho antes de lo previsto. Y volar.

Ya quedaron atrás los tiempos de analizar a fondo los productos antes de su lanzamiento. Una estrategia por fases desde el diseño hasta el propio lanzamiento. Unos pasos, unos plazos. De la idea al cliente había un largo trayecto. Pero ahora mismo es imposible retomar esta forma de trabajar. Hay que pensar de otro modo. Nuestra mentalidad debe cambiar para realizar un prototipo que pueda testear el mercado, según la respuesta sabremos si hemos acertado, o no. Y pulir hasta que el lanzamiento sea satisfactorio. Para todos.

La importancia de los mapas de empatía es fundamental. Es una herramienta para describir al cliente ideal de la empresa con una serie de preguntas relacionadas con nuestros sentimientos. Hay que apelar a nuestros sentimientos para saber cómo enfocar nuestro modelo de negocio. Nuestro modo de contactar con el cliente. Nuestra forma de comprar y vender. Ya somos diferentes, pero aún no nos hemos dado cuenta.

Adaptación. Palabra clave para este nuevo escenario todavía indeterminado, difuso. La información es fundamental. Conoce tus posibilidades. Haz preguntas y trata de ser creativo para empezar el camino por esta nueva normalidad donde podemos ayudarte si te hacen falta ideas, conocimientos o si no sabes bien cómo empezar a andar por este nuevo camino, no lo dudes, y escríbenos a adelantatealfuturo@equipohumano.com y te ayudaremos a dibujar en tu folio en blanco.

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